POESÍA COLOMBIANA - POETAS COLOMBIANOS :

Alberto Angel


DE LA NIÑA INOCENTE

No me la mostréis vestida
que yo la miré desnuda.
Su propia piel la ceñía
veste a su propia hermosura.
Y era de armiño su cuello
que en red de venas se azula.
Y era el sostén de sus senos
su sola forma alta y dura.
Y para el seno por
los corales de sus puntas.
Y el banco raso del torso
bajando hasta la negrura
del terciopelo que al sexo
a un tiempo exhibe y oculta.
Y eran sus piernas de seda.
Y eran sus plantas menudas.
-Tan menudas que en mi mano
cupieron una por una-.
de Cenicienta,
cómo brillaban sus uñas.

No me la mostréis vestida
que yo la tuve desnuda.



ÁLVARO MUTIS


 CITA

Bien sea en la orilla del río que baja de la cordillera
golpeando sus aguas contra troncos y metales dormidos,
en el primer puente que lo cruza y que atraviesa el tren
en un estruendo que se confunde con el de las aguas;
allí, bajo la de ,
con sus telarañas y sus grietas
donde moran grandes insectos y duermen los murciélagos;
allí, junto a la fresca espuma que salta contra las piedras;
allí bien pudiera ser.
O tal vez en un cuarto de hotel,
en una ciudad a donde acuden los tratantes de ganado,
los comerciantes en mieles, los tostadores de café.
A la hora de mayor bullicio en las calles,
cuando se encienden las primeras luces
y se abren los burdeles
y de las cantinas sube la algarabía de los tocadiscos,
el chocar de los vasos y el golpe de las bolas de billar;
a esa hora convendría la cita
y tampoco habría esta vez  incómodos testigos,
ni gentes de nuestro trato,
ni nada distinto de lo que antes te dije:
una pieza de hotel, con su aroma a jabón baratoy su manchada por la cópula urbana
de los ahítos hacendados.
O quizá en el hangar abandonado en la selva,
a donde arrimaban los hidroaviones para dejar el correo.
Hay allí un cierto sosiego, un gótico recogimiento
bajo la estructura de vigas metálicas
invadidas por el óxido
y teñidas por un polen color naranja.
Afuera, el lento desorden de la selva,
su espeso aliento recorrido
de pronto por la gritería de los monos
y las bandadas de aves grasientas y rijosas.
Adentro, un aire suave poblado de líquenes
listado por el tañido de las láminas.
También allí la soledad necesaria,
el indispensable desamparo, el acre albedrío.
Otros lugares habría y muy diversas circunstancias;
pero al cabo es en nosotros
donde sucede el encuentro
y de nada sirve prepararlo ni esperarlo.
La muerte bienvenida nos exime de toda vana sorpresa.




ÁLVARO RODRÍGUEZ

PARA ALGUIEN QUE AÚN NO REGRESA EN EL TIEMPO I


Tu amistad como un amor no menos lúcido,
una marea que desobedeciera a la luna;
días de aguas altas hasta cubrir las rocas,
y luego –enfática- la resaca.
Pero la sangre sabe,
ninguna levedad impugna su destreza;
de lo vivido en aquellos días
quedan en verdad algunos momentos,
ya la invulnerable a la mala
ya las pretensiones del tiempo.


CARLOS CASTRO

LOS ATAÚDES ENAMORADOS


Nuestras tumbas, mujer, se darán besos,
nuestros cajones besos y mordiscos,
y no serán sudarios los nuestros sino sábanas
para engendrar trigales
y construir el pecho de los cedros.
Nos volverán a ver sobre la tierra,
a ti llena de polen y de pétalos,
cubierta de azaleas y azahares,
y a mí con un pedazo de primavera roja
entre la boca de madera.
Sobre la tierra, amada, sobre el campo,
tú con trenzas de musgo,
con un manto de plumas y de orquídeas,
y yo con un relámpago extendido en mis ramas
como una fruta elástica y madura.
La muerte será apenas un fecundo reposo,
un sueño recorrido por gusanos labriegos,
otra luna de entre raíces,
otro rodar los dos dulces y mudos,
por un ón de terciopelo verde.
Que no pongan el nombre tuyo sobre la bóveda,
ni el mío sobre el hueco que se trague mis tigres,
sino que nos abonen y nos rieguen,
pues esto es suficiente, compañera,
para tu corazón y mi semilla.



GARCÍA LORCA

Trabalhos principais


Poesia

  • Paisajes de Impresiones y (“Impressões e paisagens”, 1918)
  • Jondo de Poema del cante (“Poema da canção profunda”, 1921)
  • Libro de poemas (“Livro dos poemas”, 1921)
  • Oda um Salvador Dalí (“Ode ao Salvador Dalí”, 1926)
  • Canción de jinete (“Canções”, 1927)
  • Gitano mais mais bem vestido do romancero (“Ballads aciganados”, 1928)
  • En Nueva York de Poeta (1930, publicado posthumously dentro 1940, primeira tradução no inglês como “um poeta em New York”, 1988)
  • Por Ignacio Sánchez Mejías de Llanto (“Lament para Ignacio Sánchez Mejías”, 1935)
  • Gallegos dos poemas de Seis (“Seis poemas Galician”, 1935)
  • Diván del Tamarit (“O Diván de Tamarit”, 1936, publicado posthumously dentro 1941)
  • Oscuro de Sonetos del amor (“Sonnets do amor escuro”, 1936)
  • Canciones de Primeras (“Primeiras canções”, 1936).